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si no tuvieras miedo… que harías?

te lo puedes imaginar?  qué fantasías se te ocurren? hasta donde llegarías? qué cosas inaceptables hasta ahora qué no has hecho se convertirían en realidad? qué conversaciones tendrías? qué dirías a tu jefe? cuántas respuestas desde lo exclusivamente visceral habrías dado? cómo te relacionarías con tu pareja? con tu familia? con tus amigos? cuántos riesgos habrías tomado? cuántos viajes habrías hecho? cuántas relaciones habrías dejado? y cuántas comenzado? cuántas veces habrías cambiado de trabajo? o habrías emprendido tu propio proyecto? cuántas decisiones habrías tomado? y cuántas no? cuantos viajes habrías hecho? cuantos países conocerías? cuantas veces habrías cambiado de país? cuanta gente extraña, diferente, inusual habrías conocido? serías más feliz?… o quizás no?

pero más allá de la ilusión inicial, si nos detenemos a pensarlo, sería posible vivir sin miedo? Y en esta reflexión me gustaría excluir los casos referidos a las diferentes sociopatías y trastornos de ansiedad catalogados, antes bien, solo circunscribirnos a la media poblacional funcional, tu y yo, que haríamos si no tuviéramos miedo?.  a estas preguntas la primera reflexión me ubica en la diatriba sobre la subsistencia de la especie humana, para todos los teóricos una clave dentro del conjunto de respuestas evolutivas y adaptativas que ha permitido la preservación de nuestro código genético, su existencia en nuestro sistema ha permitido que nos alimentásemos o protegiésemos, el miedo como emoción nos impulso a conglomerarnos, aceptarnos, organizarnos, orientarnos; como respuesta primaria codificada esta reacción fisiológica nos permitió sencillamente preservarnos.

en la mitología griega fobos (miedo) es el dios que infundía con su presencia el terror y horror a sus enemigos, acompañaba siempre en primera línea a su padre ares (dios de la guerra), y se representaba como un ser con ojos de fuego, boca abierta con dientes prominentes, expresión de furia acompañada de eris (discordia)en su frente, cuerpo poderoso, en su escudo proioxis (persecución) y palioxis (huída). esta descripción hecha por los padres de nuestra genética sociocultural, no deja de maravillarme, es una descripción magistral a través de su iconografía de las características que hoy todos aceptamos como definitorias del miedo, una pura respuesta irracional e instintiva que nos prepara para la situaciones de confrontación, preparando nuestro aparato fisiológico ante un estímulo o situación que percibimos como amenazante,  bien sea para enfrentarlo o huir, respuestas igualmente válidas, me pregunto: sí fobos apoya nuestra guerra… no estaríamos en desventaja sin él?

Conocemos el miedo como una emoción instalada en nuestro sistema fisiológico y psíquico, pero en los últimos años se ha generado lo que llamo el miedo al miedo, una respuesta neurótica que mantiene nuestro sistema activo eternamente, consumiendo una gran cantidad de nuestra energía vital, disminuyendo nuestro biorritmo, alterando nuestra percepción, disminuyendo nuestra conciencia presente, convirtiéndonos en una presa situacional. Miedo al miedo de ser rechazado, miedo al miedo de ser juzgado, miedo al miedo de ser incompetente, miedo al miedo de hacer el ridículo, miedo al miedo de no ser querido, miedo al miedo de ser diferente, miedo al miedo de sentir, miedo al miedo de emocionarme, miedo al miedo de contactar. Un espiral de miedo que no se corresponde con nuestro registro fisiológico ni con nuestras necesidades psíquicas de estabilización.

Sí no hubiese tenido miedo, habría caminado sobre fuego, habría excedido los 240 km/h, habría saltado el precipicio, habría ingerido alimentos caducados, habría nadado sin saber hacerlo, habría seguido aquella relación que tanto me dolía, habría dejado de trabajar, habría tomado créditos para no pagarlos, habría presentado la conferencia sin prepararla, habría, habría, habría… como me dijo un gran amigo y colega profesional “el miedo no es tu enemigo, es un aliado que te preserva del peligro, conócelo y acéptalo (pablo raydan)”, admito que no ha sido un proceso fácil conocer el nivel en el qué mi fobos es una herramienta más para resolver las situaciones y no mi único recurso, pero le agradezco a este dios griego que me impulsa o protege dependiendo de la tarea, mientras trato constantemente de reconocerlo como una deidad más de todas en cuanto creo.

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