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soy culpable?… de acuerdo a quién?

la culpa… solamente el vocablo persé  me produce una sensación inexplicable de terror, angustia y paralización, la experiencia subjetiva de tal significado, genera a mi juicio, junto con el miedo, más motivos de consulta a los servicios de apoyo que cualquier otro, ya que subyacen de manera imperceptible a multiplicidad de estados emocionales, a un continuum que va desde la depresión hasta los estados de manía o hiperactividad.

anteriormente  comentaba sobre el miedo como una emoción sana, en tanto, nos permite ver los límites a los efectos de nuestra preservación y como una puerta a la exploración de nuestros potenciales, pero hacía la culpa, me impulsa una energía casi instintiva de enfrentamiento. como usualmente planteo, excluyamos en este contexto los patrones patológicos asociados a las psicopatías y sociopatías catalogadas, mi objeto es centrarnos en la asociación cotidiana de este concepto.

en su raíz no conceptúo la culpa como una emoción, como ya muchos autores han establecido, hecha esta aclaratoria, evidentemente acepto y ratifico en mi intelecto su carácter estrictamente moral y ético. regularmente aludo a las etimologías como recurso básico para entender que espacio ocupan los conceptos en nuestro mundo psíquico, en tal sentido,  en el mundo occidental las raíces etimológicas de las emociones y la psique beben de los caudales del conocimiento griego clásico, mientras el contexto moral y ético de nuestro funcionamiento social nace de lo más profundo de la concepción romana de la humanidad; estos definieron la culpa como “imputación o falta”.

existe una mejor manera para explicar cuanto defino sobre la culpa, una imagen contundente que me hizo comprender lo que significa en nuestra cultura y por tanto su subjetivización:  “… alguien es imputado por un hecho (la culpabilización es un hecho que proviene del exterior, de los otros), uno que el grupo social ha convenido en considerar inadecuado (de allí que la experiencia de la culpa varíe interculturalmente), en consecuencia el ya culpable debe ser neutralizado y aislado por la seguridad del grupo (la culpa es origen de la excomunión), seguidamente los representantes de la supremacía grupal se erigen como personificación del todopoderoso bien común (el culpable es un ser inferior), como culmen de la experiencia aparece la disputa de quienes ratifican su desgracia y otros que defienden su inocencia (la lucha entre mis impulsos y mi socialización), la turba encendida vitorea o abuchea al culpable (la experiencia general alimentada por las emociones mas contradictorias), finalmente aparece de la supremacía del grupo  la justicia y su brazo ejecutor que es la ley (el culpable siempre está a merced de los demás), en un acto casi divino se dicta la sentencia (la vida no pertenece al culpable), y en su contenido se estipula el destino como condenado a pagar al grupo (la culpa es una condena a nuestras inadecuadas acciones para con el grupo) o sí este con su indulgencia liberará al ya no imputado de la culpa, aunque la carga social y emocional le acompañen para siempre.”

como concepto moral con tanto impacto en nuestro mundo emocional retomando la imagen descrita,  podríamos quizá afirmar entonces que su traducción sería así:  “… la culpa es un concepto originado del consenso social, de allí que su experiencia varíe interculturalmente, aunque su consecuencia  es la excomunión debida a la inferioridad o disfuncionalidad del que la sufre; este debe luchar entre el control de sus impulsos y los principios de socialización del grupo, como consecuencia la experiencia general para el individuo invade su mundo emocional , mientras se encuentra completamente a merced del juicio de los demás, consumiendo gran cantidad de su energía psíquica que desencadena en una condena penosa para su autoimagen y bienestar, o tras un arduo trabajo, en una liberación que depende del proceso de diferenciación y autoconciencia.”

deshilachar  esta imagen me ha permitido acercarme a la estructura funcional de la culpa y sus efectos psicológicos, esa que definieron nuestros padres éticos, y que tan bien han mantenido sus herederos más peligrosos, entre ellos la iglesia como institución, que diferencio de la religión como práctica, porque la primera fundamenta su existencia y supervivencia en la manipulación más burda de nuestra sensibilización emocional ante la culpa, también podríamos mencionar las instituciones sociales, algunas educativas, gubernamentales y muchas más, por lo insisto en valorar y reconocer los aportes de freud en su empeño por  demostrar que el sentimiento de culpa no pertenece a la esencia del hombre, y que constituye el obstáculo más importante para el desarrollo de la civilización, sus teorías sentaron el precedente más importante en psicología a los efectos de generar un contexto diferencial a la internalización de este concepto moral, y gracias a su concepción del hombre si es la sociedad quien inventa la culpa, entonces los sentimientos personales de culpa son ilusiones que conviene rechazar.

aceptando la culpa social y psicológica en el espectro funcional como un sistema de control, prefiero evidentemente reorientar mis esfuerzos hacía la generación de una estructura social de responsabilidades, abogo por sistemas gubernamentales que abandonen su posición más allá del bien y el mal, mientras me pliego a las confluencias de voluntades que legitiman la suma de iniciativas orientadas al bienestar común donde todos tenemos espacio. creo firmemente en las organizaciones, empresas, comunidades y grupos movilizados por la gestión responsable, y sobre todo me suscribo a la concepción del hombre de jung como un ser que se vuelve culpable únicamente cuando rehúsa enfrentarse con su propia verdad, abriéndonos las puertas a través de la intervención, el apoyo y la autoconciencia al impulso de los seres humanos desde su potencial y no desde sus limitaciones.

entonces… soy culpable?… de acuerdo a quién? 

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3 comentarios Escribe un comentario
  1. Gracias por tu escrito, acabo de leerlo y tal y como comentas al comienzo, donde consideras a la culpa como un vocablo ejecutor de miedo y de terror, de pánico y de angustia, a mí me ocurre lo mismo y quería hacerte la siguiente sugerencia:

    http://wp.me/p1rNVB-5p

    Un abrazo enorme!

    31/05/2011
  2. mpoch #

    Creo que hay que diferenciar coahing , counselling y terapia psicologica .Son tres disciplinas distintas . El coaching acompaña para alcanzar resultados extraordinarios en la vida o profesión,El coaching lleva a la accion .
    El counselling da soporte emocional en momentos dificiles .
    La terapia psicologica entra en el ambito de la salud mental y es adecuada cuando existen conflictos psicologicos que causan malestar.

    01/06/2011
  3. gracias por tu aporte mpoch, en el cual estoy inicialmente de acuerdo, solo añadir que como psicólogo de formación enmarco mi ejercicio en el coaching psychology o coaching psicológico, que como bien expuse en mi propuesta sobre el tema, es una suma y no una resta, ni mucho menos un ejercicio de exclusión, antes bien un reconocimiento a las bases teóricas, académicas y de investigación que soportan el coaching como una metodología en los sistemas de intervención social.

    01/06/2011

tu aporte me sería de gran utilidad

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