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el diccionario corporal de las enfermedades…

“…el acto inconsciente tiene una acción plástica intensa sobre los procesos somáticos como   la tiene el acto consciente… el inconsciente es la mediación correcta entre lo corporal y  lo espiritual, quizás el “missing – link” que ha faltado tanto tiempo.”

Sigmund Freud, carta a Groddeck del 5 de junio de 1917.

continuamente me encuentro en situaciones, tanto en el ejercicio profesional como en mi vida personal, con un tema ineludible sobre el que tendemos a pasar olímpicamente, es decir como si necesitásemos romper el record de velocidad y performance.

cuántas veces en una situación profesional individual o corporativa, o en una simple conversación familiar la temática central toma el rumbo de un malestar físico compartido, una dolencia generalizada, una epidemia empresarial que ha ocasionado multiplicidad de bajas, una familia unida por un historial de enfermedades compartidas al mismo nivel que su apellido de filiación, un conocido, amigo o compañero con una enfermedad que no se logra descifrar, alguien de quien nos cuentan que atraviesa un proceso terminal inexplicable, o lo más común, el gigantesco universo de los padecimientos por estrés, un saco profundo donde se encuentran las respuestas esotéricas a todo cuanto ya no es catalogado por la medicina moderna.

afortunadamente nos encontramos en un momento de excepción a nivel científico, una avanzada abrumadora de la neurociencia, gracias al desarrollo de nuevas metodologías y tecnologías de observación de ese gran desconocido que era el cerebro. los irrefutables hallazgos y las nuevas disciplinas de las últimas dos décadas, comienzan a desvelar lo que en el siglo pasado y algunos visionarios del medioevo ya había avisado en su genialidad.

qué hemos descubierto?

diccionario corporal

diccionario corporal

el concepto del inconsciente como un ente meramente biológico, y no como un constructo freudiano amorfo e impenetrable, gracias a las pruebas de scanner, resonancia y tomografía cerebral computarizadas que han permitido establecer la ruta inicial de los planos cerebrales correspondientes y corresponsables de nuestra actividad psíquica y de su expresión comportamental, expresados en los constructos de gigerenzer – hayman – loftus y owen.

lo psicosomático como evidencia tal como planteaban groddeck – weizsaecker – racker – rascovsky y cesio y no como una explicación “in extremis” de lo inmanejable solo desde la perspectiva fisiológica, una evidencia correlacional entre el registro de la corteza cerebral y su manifestación corporal.

la visión de la enfermedad no como el fin, sino como un estadio cronológico de un proceso, determinado por la cadena herencia-entorno-individuo-interpretación-resolución, avalados por las propuestas y resultados experimentales de hammer – sabbah – levy y flèche.

qué hacemos con lo que sabemos?

en mi experiencia nada de lo aprendido es un error o lastre, antes bien, existe tanto por conocer y experimentar, que en mi breve paso por esta circunstancia existencial, y con la poca capacidad que tengo para abarcar el todo posible, trato con energía titánica de integrar, incorporar, re establecer y gestionar todas las opciones posibles que me brinda el saber humano. como bien plantea de la osa, “no es cuestión de desaprender lo aprendido, sino de integrar cada nuevo aprendizaje”.

la visión de una fisiología total, antes que las explicaciones anacrónicas de las funciones de la maquinaria humana, están facilitándonos  el acercamiento más adecuado a la comprensión del código general de comunicación de nuestra especie, la descripción y comprensión del inconsciente, el establecimiento de los mecanismos de expresión psicosomática y la decodificación biológica de la enfermedad nos acerca cada vez más a la traducción del lenguaje cerebral y su expresión en nuestro soma.

la concepción de la enfermedad como una expresión biológica de un conflicto dramático, vivido, individual e irresoluto que genera un patrón cerebral que condiciona de manera inconsciente nuestra percepción del mundo y nuestro comportamiento, es la puerta de entrada al mundo de la sanación desde la persona, por y para la persona.

la visión de los fármacos como un mecanismo de supresión del dolor, a efectos de evitar el desarrollo de neuropatías en el centro del dolor en el sistema nervioso, concentra los esfuerzos en el tratamiento y gestión del núcleo o génesis patológico de la anomalía, movilizándonos a generar formulas de resolución más que mecanismos de paliación y control.

como lo sé?

en el plano personal compartiré dos situaciones muy recientes. hace tres años emigre a españa por razones comerciales, pero la iniciativa empresarial que originó mi movilización fracasó, paralelamente comencé a experimentar problemas con mi tensión arterial, el resultado? = hipertensión, tratamiento = fármacológico, resolución = una situación de fracaso en un ambiente totalmente extraño disparó mis niveles de ansiedad, el miedo a no ser capaz de gestionar mi adaptación y responder a las demandas inconscientes de éxito y prestigio minaron los mecanismos de autorregulación de mi presión arterial, quizá mi respuesta inconsciente registrada en mis planos cerebrales ante la situación de supervivencia, que al no estar resuelta derivó en la hipertensión y que solo al decodificar en su origen comienza a mostrar remisión.

otro evidencia personal… por la situación descrita anteriormente de migración y fracaso empresarial, comencé a sentir molestias en una prótesis dental que tenía hace 34 años, resultado = quiste apical, tratamiento = exodoncia y legrado, resolución = el fracaso empresarial afectó sensiblemente mi autoimagen, básicamente a la evaluación de mi valor masculino, los dientes son la expresión de la agresividad masculina y la gestión de los recursos para sobrevivir, podría ser evidente que encontrarme enfrentado a una situación casi desconocida de indefensión y menoscabo, activara los planos cerebrales de supervivencia que no se codificaron y por tanto, se expresaron en mis dientes como la negación a conectar mi energía psíquica con la agresividad y acción más masculina.

también quisiera compartir algunas evidencias comunes…

la madre con cáncer de mama cuando el nido comienza a quedarse vacio, cuando los hijos dejan el hogar, una expresión del patrón cerebral de seguridad que se codifica en el centro de la maternidad

el hombre maduro con cáncer de próstata cuando su potencia sexual disminuye, la activación del patrón mental de la reproducción desplazado al mismo centro de la sexualidad masculina

la mujer con patologías uterinas ó quistes ováricos que en plena edad reproductiva rechaza o no resuelve su sexualidad o no quiere enfrentarse a la maternidad, el plano cerebral de la reproducción  en pleno funcionamiento que se expresa en los órganos a los que responsabiliza de ello.

el acné juvenil durante la adolescencia cuando la activación hormonal nos impele a aparearnos para validar nuestra madurez sexual, nuestro plano cerebral de reproducción en acción que al no resolverse en la consciencia se expresa en nuestro plano físico mas relacional.

las epidemias de gripe común en las empresas cuando se anuncia el cambio en la dirección  general, una alerta masiva de nuestro patrón cerebral de seguridad que se muestra tras la forma de un contagio generalizado

existe un sinfín de correlaciones que comienzan a tener explicación experimental, no como única vía de explicación de las sintomatologías ni de la génesis patológica, ni mucho menos como único mecanismo terapéutico, pero lo que han establecido claramente los hallazgos más recientes es que solo la observación de la correlación herencia-entorno-individuo-interpretación-resolución nos llevará a una profilaxis eficiente y eficaz de nuestra salud, y por tanto un incremento de nuestro estado de bienestar.

el proceso de curación o sanación no depende exclusivamente de una supresión de la sintomatología, antes bien, depende de un trabajo profundo en la génesis de la situación de desequilibrio; en tal sentido, es de vital importancia tanto en la práctica médica, fisiológica, psicológica, social y todas las relacionadas con la persona, que nos acerquemos cada vez más a las aportaciones de la neurociencia, la biopsicología y finalmente a la persona como un todo.

“la enfermedad viene a curarnos, no a que le curemos”,  Jung.

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