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empatía… el decálogo de mi acción.

empatía… empatía… empatía… un vocablo que pareciera ligero gracias a la definición anglosajona que lo operacionaliza como un simple cambio de accesorio: “ponerse en el zapato del otro”; pero es un concepto de tal complejidad que quiénes trabajamos con, por y para las personas, pasamos toda nuestra vida en su búsqueda  tratando de asegurarnos que desarrollamos esta competencia.

siempre visualizo la empatía con una imagen que me resulta poderosa, me imagino con una antena satélital adosada a mi plexo solar cuando tengo un cliente, paciente o grupo enfrente, porqué? por que cada uno de ellos también tiene una, lo poderoso es ver si en tal situación, soy capaz de conectar con las ondas de emisión de esa entidad, mi constante reflexión alude a que tipo de transmisión recibo. es la frecuencia de onda del ambiente? es que solo puedo conectar con mi propia frecuencia de onda? es que la frecuencia que recibo vienen desde mi patrón mental?… pero la magia siempre surge cuando mi antena se sitúa perfectamente alineada con la del otro, habilitándome para localizar la emoción que provoca en mi espacio somático. una conexión que cuando se logra en la frecuencia de onda correcta, la del otro, no la mía; genera un estallido gigantesco que como el big bang origina el proceso real de crecimiento mutuo más vívido y real.

el vocablo empatía tiene tal poder, que no se le puede acuñar un origen etimológico único, para que la pudiésemos asimilarla griegos y romanos por igual, aportaron los contenidos que forman su etimología, los romanos el prefijo “in”: en, y de los griegos el vocablo “pathos”: emoción. podéis visualizar la dimensión de esta fusión? empatía: “en emoción”. es la capacidad de sentir de la manera más similar posible (porque es imposible humanamente) la emoción del otro en si mismo, no desde el otro; es la razón por la que necesito una antena de recepción satélital, por que sentir la emoción del otro ,tal como él la siente, requiere ocupar todo mi espacio emocional; debo vaciarme de mis propio contexto para tener la capacidad de procesamiento necesaria para semejante masa de información, un estado que demanda máxima intimidad y concentración.

para muchos la empatía es un acto mecánico de pura reflexión y análisis, me pregunto?…  como se puede ser empático desde el raciocinio y la cognición cuando la naturaleza del proceso es estrictamente emocional?. cuando comencé mi práctica como terapeuta clínico recordaba incesantemente la advertencia general de la improcedencia sobre involucrase emocionalmente, debo reconocer que soy tan ineficiente (a nivel de disfuncionalidad) para evitarlo que tuve que abandonar mi practica en aquel momento, ya que la masa emotiva del otro era demasiado grande para mi capacidad de procesamiento.

la empatía es una competencia reñida frontalmente con nuestra naturaleza, con nuestros patrones cerebrales, estamos diseñados para reaccionar ante la diferencia, anular los extremos, ahorrar el esfuerzo consciente, maximizar el tiempo de disponibilidad neuronal. para ser empático es menester, desarrollar una serie de competencias subyacentes que requieren del dominio del carácter, el silencio de nuestras descargar eléctricas neuronales, la aceptación de nuestras áreas psíquicas más oscuras y desconocidas, la disponibilidad bioenergética de nuestras reservas. la comunicación empática no requiere de palabra, clasificación o etiqueta, desconoce el razonamiento y la reflexión intelectual, excluye la evaluación y comparación, impele a la aceptación y liberación, abre el campo experiencial a un espacio cuyos límites van más allá de lo que apenas podemos sospechar.

practico personalmente un decálogo operacional de  principios que han resultado claves en la práctica de mi actividad profesional:

1.- conocer y aceptar todas mis emociones, no son ni malas ni buenas, son solo mis emociones

2.- conocer y ubicar las expresiones somáticas de mis emociones, cómo y dónde las siento en el cuerpo?

3.- no evaluar, ni etiquetar, ni categorizar a la persona

4.- observar mi reacción emocional somática ante la persona, qué sensación me provoca la persona y dónde esta en mi cuerpo?

5.- reconocer y aceptar mis prejuicios, valores y conceptos morales, qué tiene la persona que no estoy capacitado a aceptar?

6.- observar y ubicar las evidencias físicas de la emoción del otro, qué gestos, energía, postura corporal, reacción física muestra la persona?

7.-  establecer conscientemente los espacios formales que nos distancian, qué forma parte de la persona que nos hace diferentes?

8.- comunicar fielmente la emoción que experimento hacia la persona, reflejar, generar y  dar feedback desde mi emoción

9.- respetar plenamente a la persona, su herencia genética y cultural, sus conceptos e interpretaciones, su contexto global.

10.- aceptar incondicionalmente y conscientemente a la persona

no propongo, ni me he propuesto y administrado una guía espiritual, ni un esquema filosófico altruista, estrictamente intento de manera continua garantizarme una vía de acercamiento y comprensión al otro, un mecanismo que me acerque a su realidad, y que al mismo tiempo me preserve lo más intacto posible. confío en mi software evolutivo, cuando como especie eramos incapaces de hablar, entonces solo nos comunicábamos desde la expresión  física de nuestra emoción, desde el despliegue de nuestra hormonas como evidencia de lo sentido. aún hoy me impacta profundamente como las madres entienden de manera literal las necesidades y estados de los recién nacidos, como los enamorados hablan tan poco y se comunican con tanta claridad, como los procesos cognitivos y sociales básicos son universales, como expresamos físicamente las emociones básicas en todo el planeta (alegría, tristeza, miedo, ira, etc.); más aún me ilusiona constatar como a pesar de la evolución, la educación, la socialización, la religión y muchos más mecanismos de supresión y regulación, es esencia mantenemos intacta nuestra capacidad de comunicación primaria, sin desmérito de lo que todo nuestro progreso nos ha provisto,  y del impacto positivo de nuestra evolución social.

finalmente quiero compartir un vídeo que ilustra de manera clara lo que conceptúo como empatía, una competencia heredada que intento mantener al mayor nivel de rendimiento gracias a los aportes de investigadores y teóricos en las disciplinas involucradas,  el sociólogo sam richards, afamado profesor y sociólogo en todo los estados unidos de américa, nos propone un reto extraordinario: ¿podremos entender (no aprobar, sino entender) las motivaciones de los insurgentes iraquíes? Y por extensión, ¿seremos capaces de comprender verdaderamente y sentir empatía hacia los demás?, richards fundamenta su acercamiento sobre la empatía apelando a su mecanismo básico, la emoción, intentando pasar de la conceptualización fácil a la experimentación personal y directa de su significado real.

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