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la felicidad… armonía neuropsíquica

en infinidad de ocasiones escucho y por tanto diserto con familiares, amigos, colegas profesionales, clientes y pacientes sobre este concepto. una disertación tan basta como etérea, en el sentido de la multiplicidad de caracterizaciones que empleamos para poder hacer evidente su concurso en nuestras vidas. recientemente el asalto de los movimientos pseudoreligiosos, la aparición de la psicología positiva, las corrientes sociológicas de reinvindicación y otras más, me ha movilizado a la reflexión, no por su validez, sino por la ligeresa con la que se propaga su aportación en esta área, sin considerar los amplios cambios que están llamadas a producir en congruencia con la realidad de la persona y con la evidencia científica tan prolífica en la actualidad.

pero que significa felicidad?

Los griegos la llamaban eudaimonia para expresar bienestar, felicidad, buena fortuna, abundancia, considerada como el mayor bien en su sintaxis incluye 2 elementos, “eu”, que significa “bien”, y daimwn / daimonoV (dáimon / dáimonos), adjetivo que significa “divinidad”, “el bien divino”, un regalo de los dioses. por otro parte, los romanos la definieron como algo más tangible y no como cosa del espíritu ni la suerte. los padres de nuestra moral la definieron sobre la base de nuestra propia naturaleza, felix que es la raíz latina procede de felare que significa chupar, mamar, y la desinencia femenina ix, “chupar de la madre”, asegurarse la comida, seguridad y afecto en un solo instante, tres motivaciones básicas en la pirámide de maslow (fisiológicas, seguridad, sociales), y que de manera contundente propone este concepto no como acción pasiva, sino como la consecuencia de un acto totalmente activo, tan activo que también se empleaba por los romanos para significar “fecundo -a”, “fertil”.

desde esta conceptualización primaria hasta nuestros días, nuestra teorización sobre ella nos ha llevado desde una postura resignada ante el administrador divino de tal bien, hasta el frenesí compulsivo de las adicciones y lo ilimitado, pagando en ambos casos un alto precio por un producto que en la mayoría de los casos no llegamos a visualizar. la idea fútil de que el placer es felicidad, lo efímero de una promesa de ventas que se incumple al recibir nuestro producto, la sensación  inagotable de ansiedad e insatisfacción que nos impele a la búsqueda maniática, la obsesión por llegar más allá del límite, el clamor de tenerlo y hacerlo todo más allá del 100%, más allá de lo posible.

afortunadamente las nuevas tecnologías de observación cerebral nos han dado entrada a los asientos reales de nuestra felicidad, la neurociencia está abriéndonos las puertas para intervenir y facilitar su experiencia, los hallazgos experimentales nos acercan cada vez más a la comprensión de los mecanismos que subyacen a su establecimiento, y las nuevas corrientes  sociales, culturales y económicas la reconocen no como un constructo, sino como un parámetro de evaluación, medición  y objetivo de acción.

paul maclean, físico y neurocientífico norteamericano fundamentó sus propuestas sobre las teorías de predecesor james papez. en el período de la postguerra del siglo XX comenzó un arduo trabajo que concluyó con lo que conocemos como el trío cerebral, aunque controvertido y aún no aceptado por toda la comunidad científica. maclean propone un cerebro inclusivo, es decir, un centro de procesamiento que con la evolución genética ha incorporado cada innovación adaptativa para garantizar nuestra sobrevivencia. partiendo del hecho de que los animales compartimos una misma raíz evolutiva, la especie humana que se encuentra en la cúspide de la pirámide, posee todos los componentes de sus estadios anteriores e incluye las actualizaciones hechas hasta la fecha. maclean describió los siguientes cerebros que en conjunto forman nuestro órgano de comando humano actual:

reptil (tallo cerebral) asociado al deseo, la motivación básica, la atención y los impulsos

paleomamífero (sistema límbico) en el que descansa la expresión emocional, la experiencia, la memoria y las decisiones

neomamífero (neocorteza) relacionado al control emocional, la percepción interpretativa, la cognición y el análisis

como un sistema de capas superpuestas, cada uno de estos módulos cerebrales descansa sobre su predecesor, un mecanismo evolutivo por el que desarrollamos un nuevo repertorio de respuestas para enfrentar las demandas de adaptación como especie y del entorno cambiante. la  visión de maclean reconoce que somos una suma de impulsos y necesidades básicas (reptil), que desarrolló un sistema de expresión e incorporación y almacenamiento de información (mamífero) y que es capaz de controlar las urgencias básicas a través de procesos cognitivos (humano)

y la felicidad? qué tiene que ver con todo esto? cómo explica su complejidad? de qué manera nos facilita su comprensión y gestión?

la propuesta de maclean sentó las bases teóricas sobre las que se fundamenta el mayor aporte a la comprensión de lo que nos hace animales diferenciados, y por tanto a la descripción exhaustiva de la experiencia de la felicidad. los estudios de los últimos 10 años en neurociencia con el uso de scanners cerebrales han localizado lo que se denomina el cerebro prefrontal, la porción más cercana a la frente de nuestro cerebro, el asiento de la magia humana, el lugar que está preparándonos para asimilar y gestionar nuestro cambio como especie y los cambios que estamos operando en la sociedad y el mundo que nos rodea.

la región prefrontal de nuestro cerebro es el aposento de sendos procesos como las decisiones emocionales y el aprendizaje afectivo. la evidencia de porqué el proceso de toma de decisiones es hasta ahora inconsciente, porqué 10 segundos antes de que tengamos consciencia de nuestra decisión ya había sido tomada en nuestro inconsciente. también acoge los procesos que determinan las razones de que aprendamos de manera diferenciada, el hecho de que nuestro interés se decante por un tipo de conocimiento, la motivación inexplicable de nuestra curiosidad por estímulos tan variados como las personas.

la región cerebral prefrontal es una incorporación tan reciente a nuestro sistema cerebral, que es la última en desarrollarse durante nuestro proceso de crecimiento fisiológico, comienza al terminar la adolescencia, con la disminución de la explosión hormonal, para completarse durante la vida adulta. Es tan importante y determinante para experimentar la felicidad como estado en el sistema de conexión y distribución de toda la información de los tres cerebros de maclean, porque enlaza nuestro reptil con el mamífero y el ser humano que conviven dentro de él.

la felicidad como un estado de máximo bienestar, es la traducción de una descarga eléctrica en un módulo cerebral (prefrontal) que inunda el sistema con las hormonas del placer, por ejemplo la dopamina y serotonina, las mismas que nos invaden durante los orgasmos sexuales, las que se administran en varios casos de esquizofrenia, son las mismas que se han sintetizado e incorporado en cantidad de drogas recreacionales.

pero no existe la experiencia de este estado de excitación neuroquímica que llamamos felicidad sí no se cumplen varias condiciones básicas de fisiológicas, de seguridad y sociales. la relación exclusivamente dual entre la persona y su entorno propician su aparición y vivencia, esta parece ser la explicación a los hallazgos de una treintena de estudios que sobre esta materia se han realizado a nivel global recientemente. las enuncio, estableciendo claramente que se refieren a investigaciones realizadas con población que tiene satisfechas sus necesidades básicas:

no somos más felices por vivir en áfrica o en estados unidos, tampoco por los incrementos económicos en nuestros ingresos después de cierto nivel,  no son más felices hombres que mujeres o viceversa, ni los que viven en climas totalmente diferentes (esquimales – árabes), o los de diferente raza, si eres más joven o más viejo, la felicidad no tiene que ver con tu apariencia, de manera asombrosa poco es afectada por el estado de salud… pero de manera contraria son más felices aquellos que tienen una pareja, amigos cercanos o grupos de pertenencia, al límite de que estas personas viven una media de entre 8 a 10 años más que el resto.

somos seres eminentemente sociales, lo que ha determinado el eficiente diseño de nuestro cerebro por módulos interconectados, él continua en evolución para capacitarnos a responder a las nuevas exigencias internas y externas. aún cuando se ha reducido su tamaño en una media de 150 cc en la evolución, el cerebro ha generado más de 100.000 millones de conexiones neuronales que funcionan de manera casi perfecta, descargando y recibiendo electricidad entre ellas, haciéndose cada vez más y más eficiente, más y más complejo, más y más asombroso.

la felicidad son esos posibles 100.000 millones de corrientes eléctricas transitando de una neurona a otra, moviéndose entre cerebro nuestro reptil, mamífero y humano, la síntesis realizada en nuestro prefrontal de toda la información que manejamos, una lluvia hormonal, que puede ser leve o intensa, corta o prolongada; un entresijo enmarañado que comenzamos a descifrar, aceptar y comprender.

lo que no es felicidad en acuerdo a la evidencia es la supremacía de un nivel cerebral sobre otro, parece evidente que el desequilibrio en la percepción, traducción, elaboración, síntesis, distribución y resolución de las necesidades y demandas cerebrales son el origen de nuestras disfunciones, psicopatologías y limitaciones cuando se confunden o pierden tras el velo del hedonismo personal y social. de tal suerte que la felicidad es consecuencia de un estado de equilibrio neuropsíquico, soy feliz cuando el proceso de mediación entre mis cerebros y el ambiente consigue mantenerse en un delicado punto de equilibrio, no es un premio por tanto, es resultado de una búsqueda y apertura constante al insight y la experiencia, la felicidad es un estado de homeostasis casi perfecta.

nuestro centro de procesamiento ha desarrollado la más sofisticada arquitectura y ha diseñado los mecanismos de comunicación más eficientes posibles, con el único objetivo de facilitar nuestra vivencia de realización; como profesionales de las ciencias humanas es menester entender y aceptar los hechos científicos.  nuestra misión y objetivos deberían orientarse a la restauración de la homeostasis cerebral, es decir, restablecer la mediación prefrontal entre los impulsos, la necesidad de expresarlos emocionalmente y de cumplir con las demandas de control y ajuste socio-ambiental.

la persona tendrá una vivencia concreta de felicidad, sí cubiertas sus necesidades básicas de alimento, reproducción, seguridad, afecto y pertenencia, es capaz de visualizar el impulso que le impele a la respuesta inconsciente, capaz de expresar y liberar de forma emocional tal energía, y capaz de hacerlo sin que afecte su ajuste social, su pertenencia a la manada; una experiencia posible sí todo el caos producido por estas fuerzas antagónicas consigue resolverse con la intervención de un sistema de comunicación y negociación eficiente que esta disponible en nuestro cerebro hacia el fin de la adolescencia.

“la vida se me ha aparecido siempre como una planta que vive de su rizoma. su vida propia no es perceptible, se esconde en el rizoma. lo que es visible sobre la tierra dura sólo un verano. luego se marchita. es un fenómeno efímero. si se medita el infinito devenir y perecer de la vida y de las culturas se recibe la impresión de la nada absoluta; pero yo no he perdido nunca el sentimiento de algo que vive y permanece bajo el eterno cambio. lo que se ve es la flor, y ésta perece. el rizoma permanece.”

c. g. jung.  

para terminar quiero compartir un material audiovisual en el que stephan sagmeister nos relata sobre sus 7 reglas para ser más feliz. sagmeister es diseñador gráfico y director de arte, ha sido nominado cinco veces a los premios grammy y finalmente ganó uno por el set-box de talking heads, en 2001 publicó un libro en donde compila todos sus trabajos llamado “made you look”

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2 comentarios Escribe un comentario
  1. Mis felicitaciones por tan excelente artículo. Una gran aportación.

    Le mando un cordial saludo, y espero podamos estar en contacto.

    Pedro Amador

    23/06/2011
    • Gracias Pedro. Las aportaciones también son más que bienvenidas de tu parte, y evidentemente considera de este momento mi mano compañera para la discusión, disertación y apoyo.

      Un saludo

      Jesús Blanco

      26/06/2011

tu aporte me sería de gran utilidad

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