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del macho alfa al hombre en beta…

recientemente escribí un artículo titulado “cuando el coachee / cliente es el cerebro masculino”, producto de una revisión que pudiese acercarnos desde las evidencias científicas, a una comprensión sobre los por qués olvidados de muchas reacciones de este género, en el entendido de que el mundo empresarial, político y económico, por ahora, sigue bajo la dirección del cerebro masculino y que la frecuencia de su asistencia a procesos de apoyo y/o supervisión ha venido aumentando en los últimos años.

cuando nos relacionamos con el cerebro /cliente masculino,  es menester considerar que no está exento de todos los condicionamientos que de manera evolutiva se han generado con la selección y perpetuación de la especie, con el único objetivo de garantizar que la herencia genética sea, en la medida de lo temporalmente posible, la más exitosa en términos de su codificación competitiva.

pero qué sucede cuando las características y el entorno que define el perfil genético de supremacía y perpetuación comienzan a ser totalmente distintas? 

en el área de la neurociencia aplicada al género, louann brizendine es una de las más notables investigadoras en la actualidad, especializada en la dinámica de las relaciones desde los resultados de la neurociencia observando cerebros masculinos y femeninos. es neurobióloga por uc berkeley y médico por la Yale School of Medicine, su formación como interna y de residente la hizo en la Harvard Medical School en la cual sigue contribuyendo, también es la fundadora (1994) y directora de la women’s mood and hormone clinic y autora de los bestsellers “the female brain” y  “the male brain”.

brizendine ha hecho una descripción del desarrollo cerebral, en el caso masculino, estableciendo con absoluta claridad las diferentes etapas que transcurren durante un proceso de configuración que al final resulta infinito y afortunadamente inconcluso, y lo planteo de esta manera, en vista de la capacidad plástica y de neurogénesis que conocemos gracias a los últimos resultados de investigación. más allá, el gráfico devenir de los consecuentes y consecutivos ciclos de explosión hormonal en convivencia con los contrarios ciclos de latencia, un mecanismo que nos impele casi de manera titánica, a la eterna consecución del ideal estado de homeostasis.

aceptando la evidencia de que somos unisexuales desde la concepción hasta la octava semana de gestación, comprendemos que la costilla primigenia no pertenecía a adán, sino que claramente es eva el origen de la especie; empleo esta metáfora para asentir la afirmación de brizendine referente a que todos somos originariamente femeninos, nuestros cromosomas son xx hasta que el gen sri activa una explosión de testosterona a los dos meses de existencia, originando la diferenciación de género xx – xy, que impulsa el crecimiento del tamaño de la zona cerebral responsable por el impulso sexual hasta llegar al doble de su proporción original. el proceso de masculinización es tan potente que produce hasta el año de edad  la “adolescencia infantil”, la adolescencia a partir de los nueve y hasta los 23 años de edad caracterizada por un aumento hasta del 250%  de la testosterona en  un órgano ejecutivo que contendrá un centro del impulso sexual dos veces y medio más grande que el presente en el cerebro femenino y que experimenta cambios dramáticos en su estructura, morfología y conectividad neurológica, concentrando la atención y objetivos en la reproducción, la territorialidad y la jerarquía; una experiencia de vértigo que prepara al incipiente macho alfa para la competencia, la lucha y la victoria; una batalla que solo disminuye alrededor de los 60 años, liberando su cerebro a la experiencia estrogénica de la empatía, el afecto, las relaciones y la emocionalidad.

cómo enfrenta el macho alfa un mundo que tecnológicamente depende de las relaciones? cómo gestiona las demandas de un sistema jerárquico que ya no sigue las leyes del libre mercado y la competencia feroz? cómo se adapta a un sistema de interacción global que anula a la aldea existencial? qué herramientas evolutivas posee para sobrevivir en un sistema que combate el individualismo, la represión, la autocracia y la agresión manifiesta? cómo potenciamos a un macho alfa cuyo objetivo ya no es reproducirse, dominar y defender?

quizás como nunca antes nuestra capacidad para mutar está siendo puesta a prueba por la dinámica presente en el entorno y las relaciones, un conjunto de sistemas que resultan inadecuados para nuestro diseño actual y  que requieren de una reconfiguración  de la estructura física y psíquica; todo para cuanto el macho alfa ha sido diseñado parece desvanecerse.

philip zimbardo  es un doctor, investigador del comportamiento, fue presidente de la asociación norteamericana de psicología en 2002 y son célebres, tanto en el mundo académico como fuera de él, sus trabajos en psicología social, especialmente el experimento de la cárcel de stanford. es profesor de la universidad de stanford desde 1968 y ha enseñado antes en  las universidades de yale, nueva york y columbia. recientemente zimbardo ha dedicado esfuerzos de investigación al desempeño de los jóvenes ante los desafíos actuales de adaptación social y educativa. de su observación y evaluación sobre el rendimiento de un grupo de jóvenes en edad escolar en canadá ha presentado conclusiones con los siguientes resultados:

  • la deserción escolar es 30% mayor en hombres
  • el fracaso escolar para completar bachillerato es 12% mayor en hombres
  • 55% de los hombres no obtiene titulación universitaria, las mujeres solo el 45%
  • el 66% de los asistentes a clases especiales son de sexo masculino
  • la proporción de niños con diagnóstico por síndrome de déficit de atención es 5 veces mayores que la de mujeres

de su observación sugiere zimbardo que la experiencia de fracaso para los jóvenes no es solo académica, también es social y evidentemente relacional hacia el sexo opuesto, aumentando lo que denomina “síndrome de intensidad social”, para definir la preferencia de los hombres por estar con congéneres, es concluyente como esta orientación va en aumento por los niveles de corticoides durante las pruebas. Adicionalmente ya sabemos por estudios anteriores, que las neuronas espejo se mantienen en actividad por menor tiempo en hombres que en mujeres, debilitando la cantidad y calidad de las relaciones. como ejemplo zimbardo propone observar la conducta típica del adolescente actual que a los 21 años de edad está caracterizada por:

  • ha consumido 10.000 horas en vídeojuegos individuales
  • consume una media de 50 vídeos pornográficos a la semana

las causas aparentes de esta estructura conductual son el acceso y exceso a internet y la aparición de adicciones excitantes (novedad y diferencia), mientras que  sus consecuencias más evidentes son la reestructuración cerebral según zimbardo.

cúal es la opción readaptativa para el macho alfa?

lejos de los espacios académicos y científicos, la cultura popular ya ha definido al prototipo sustituto denominado el “hombre beta”, un perfil de género más emocional y relacional, un hombre orientado por la igualdad o sumisión ante la mujer. para conseguir el éxito readaptativo y por tanto oportunidades de transmisión genética, zimbardo ha establecido como indispensable desarrollar competencias sociales en el joven actual que le permitan  aprender y gestionar su acercamiento y vinculación social con el sexo contrario. quizá, suscribiendo a brizendine, un hombre menos esclavizado a la testosterona y más en contacto con la situación de protección y enseñanza típica del padre que evidencia mayores niveles de prolactina, una disminución de la testosterona y la activación de los centros corticales responsables de la alerta, atención y gestión emocional.

el hombre beta también se enfrenta a un cambio dramático en el plano profesional, un incremento de la gestión del management, de la ocupación académica, del desarrollo científico, de la conducción económica, de la orientación de consumidores, del dinamismo del mercado, todas ellas a cargo del cerebro femenino, uno que es prácticamente idéntico, pero poderosamente diferenciado. el cerebro femenino ha desarrollado una estructura eminentemente social, no es casual que las grandes civilizaciones descansen sobre la figura del matriarcado, y que las religiones más antiguas tuvieran como deidad a lo femenino. no ha sido errónea la propuesta de las corrientes psicodinámicas que plantean la homeostasis indispensable entre la psique femenina y masculina de todos los seres humanos, que no se refiere en modo alguno a su patrón sexual. para el hombre beta, según la definición popular, la masculinidad no es un tema de conflicto, al contrario es su mayor valor, pero en todo caso, puesta al servicio de la consolidación y armonía social, en la medida que contacta y gestiona su psique femenina.

y surge la cuestión final… que prototipo masculino será capaz de gestionar el mundo social, económico y tecnológico que estamos creando?

evidentemente el hombre movido por el ímpetu hormonal mantendrá un espacio de replicación genética (no sabemos por cuánto tiempo?), pero su capacidad de adaptación a la dinámica social y tecnológica está seriamente comprometida, pareciera que el macho alfa perpetuará en la realidad virtual y en la historia, ni siquiera en el ámbito político, militar y mucho menos económico le resta mucho espacio. el hombre beta me recuerda más a la bisagra de una puerta que a un posible modelo final, más aún cuando su definición subyace al supuesto de una hembra alfa, es decir, se sustenta sobre la misma precaria base de su homólogo masculino, esto es, la dominación por la sumisión.

por mi práctica como facilitador de procesos de crecimiento humano prefiero trabajar y concentrar mi esfuerzo en el cerebro humano, esa maquinaria maravillosa que se readapta y ajusta, se fortalece y modifica, se muestra y oculta, un espacio que nos hace compartir la indiferenciación de género antes de los dos meses de edad en estado fetal, en latencia entre el año y los 8 años de edad del varón, una maquinaria masculina de máxima eficiencia resolutiva en lo sexual y organizativo que se dispone a la atención, protección y preparación de los sucesores genéticos, un sistema integral que reposa para asegurar la estabilidad social y la cohesión de los grupos cuando la disponibilidad física del macho comienza a disminuir.

como coach de procesos que demandan la reorganización de cómo percibimos, sentimos y pensamos, concentro esfuerzos por la adaptación de los cerebros masculinos y femeninos a un sistema que genera un alto nivel de tensión y fracaso; comprendo que la gestión del cambio estructural es una tarea permanente; acepto que hombres y mujeres son en el 99% de su configuración cerebral idénticos y acentúo los objetivos orientados a generar el 1% de homeostasis necesaria para generar el mayor nivel posible de bienestar.

Finalmente les dejo un vídeo con suficiente elocuencia para comprender la complejidad de este desafío en el que, zimbardo nos pasea por sus investigaciones, sus resultados, sus conclusiones y su visión del desafío presente “la decadencia de los chicos”

 

 

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  1. David #

    que mierda de articulo

    04/04/2012

tu aporte me sería de gran utilidad

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