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el cerebro del indio feliz…

hace muy poco asistí al TEDxMadrid, un evento que pretende convertirse en una remembranza de la plaza pública antigua, el centro de toda la vida… la fusión de todos los hechos personales y comunitarios, la torre de babel. como nómada intelectual me desplazo siempre en modo búsqueda… los ojos abiertos, los oídos prestos a la escucha, la piel receptiva para que mis 100.000 mil millones de neuronas puedan ubicar presa y por tanto diriga el sistema como un todo a la cacería.

un evento orientado al “procomún”, la productividad vista desde la perspectiva de la generación de bienestar comunitario que se sirve de la conectividad, la disponibilidad, la sinergia, la eficiencia, el respeto, la preservación, el altruismo y otros muchos valores insertados en la vertebralidad de la nueva era, de la necesidad impostergable de generar un modelo viable y sostenible.

curiosamente a lo largo de las diferentes actividades lo que más cautivó mi atención es la constante mirada de europa a latinoamérica com fuente en la que bebe para inspirarse, motivarse, recomponerse y fundamentalmente para obtener los insumos necesarios que alimenten el proceso de reconversión e ideación de los gestores de este movimiento. los barrios pobres de américa latina se toman como referencia de creatividad, innovación y comunitarismo, como la biblioteca 3.o de realidad aumentada donde encontrar los títulos que alimenten las necesidades conceptuales de los investigadores del movimiento “procomún”. recordaba también como se vuelve la mirada al otro lado del charco para salir de la actual crisis de mercado.

en este escenario, mi origen compartido con el de aquellos que inspiran gran parte de este movimiento, me hicieron recordar a un gran amigo y tutor y su esposa; pablo y mireya raydan, con su propuesta sobre lo que definen como “el indio feliz”, un profundo análisis arquetipal que se arriesga en las profundidades que transitan entre los contenidos culturales que se transmiten a través de nuestra psique colectiva, casi meméticos pos su método de transmisión intercultural y generacional, hasta los espacios de la observación sociológica, entendiendo la dinámica social y las diferentes dimensiones derivadas de la interacción del hecho en sí, de la realidad grupal, comunitaria y gregaria.

mi primer viaje al amazonas venezolana fue quizá uno de los más impactante que he hecho, no solo por la dimensión aplastante de su geografía, su infinita proporción, también por la imborrable sorpresa al conocer a los indígenas autóctonos, seres de sonrisa amplia, timidez que es más bien curiosidad y una confianza que surge instantánea y espontánea, más llamativo es el brillo de la piel de estas personas, y que se explica por el alto contenido de minerales del agua en la zona, el carácter bio de todo su sistema alimenticio y por una estructura social exitosamente adaptada al entorno y los desafíos de supervivencia de sus miembros.

La propuesta del indio feliz de los raydan en líneas generales alude a las razones por las que los indígenas americanos han desarrollado la estructura social que aún hoy mantienen y que no casualmente, comparten en esencia con tribus de otras remotas áreas del globo. el indio feliz no conoce el hambre, el agua del rio debajo de la choza pulula de peces, pequeños mamíferos rondan su asentamiento y además aves vuelan el cielo facilitando su captura; el indio feliz no cosecha, la selva está repleta de frutos y tubérculos que están listos para ser recolectados; el indio feliz no necesita pieles, la estación de por vida es un eterno devenir entre el cielo despejado y la lluvia desbordada, el indio feliz no necesita siquiera un dios, porque es aquello que está en todos lados, el indio feliz vive desde la percepción de abundancia, una donde el sistema límbico esta dedicado unicamente a la preservación en caso de amenazas reales, y el resto del sistema gestiona aquello para lo que ha sido diseñado por la evolución… las relaciones entre los diferentes integrantes de la comunidad y la mejora adaptativa de todo el sistema, esto es un cerebro impregnado por dopamina y oxitocina que regula y sintetiza adrenalina y cortisol en la medida adecuada.

esta situación heredada arquetipalmente, podrían señalar los raydan, es el origen de la confianza inagotable de las culturas latinoamericanas en la restauración del orden general, una condición acrecentada por el sistema memético de la cultura europea y la religión al extremo de la resignación y la pasividad; sin embargo no es menos cierto el nivel de resiliencia general que tambien se ha incrustado en el adn cultural de la población, generando movimientos de revolución a todo nivel, pero también inciativas innovadoras, creativas y resolutivas para los grupos y comunidades desde las tribus en la selva hasta las fabelas y barriadas en los cordones de miseria de las grandes ciudades latinoamericanas.

el cerebro del indio feliz nos permite confiar en que la suma de acciones generarán un espacio de mejoría, y de que existe un equilibrio entre la disponibilidad de recursos y nuestras necesidades, por tanto, nuestros patrones cerebrales, la red conectómica incluye circuitos que preservan los cálculos y estimaciones intuitivas para manejar eficientemente la incertidumbre, la inestabilidad y lo desconocido.

también hubo pioneros y colonizadores humanos para europa, para el primer mundo, para el globo desarrollado, una manada humana que encontró un entorno variante, inestable, estacional, pero también pleno de recursos que permitieron el asentamiento, proliferación y crecimiento de las culturas occidentales, más allá aún, en las condiciones más adversas la cultura arabe y africana han florecido en contra de la naturaleza misma, colocando a la especie al límite de sus posibilidades, sin embargo, hasta el cerebro arabe y africano contiene una estructura conectómica sobre la que descansa el código memético que ha garantizado su preservación, descifrando las claves y respuestas a los retos que plantea el entorno.

cómo nos prepara la herencia conectómica para afrontar y resolver las cuestiones de la vida actual? cuál es la diferencia entre el los circuitos cerebrales de las diferentes ramas culturales humanas? qué hace más exitosos a ciertos grupos sobre los demás? que efecto tiene el modelo comunal en la rata de éxito adaptativa? qué mecanismos subyacen a la resiliencia comunitaria? cuáles son las competencias heredadas para gestionar las crisis? cómo es la gestión de la incertidumbre? que impronta ha dejado el cambio y la evolución en nuestros sistemas?

me permito hacer estas observaciones y las consecuentes preguntas porque notando y anotando los esfuerzos que se hacen en una dirección u otra, bien sea desde los sueños que aglutinan y suman voluntades e iniciativas para modificar el sistema, o desde aquellos que se resisten y luchan por mantenerse encumbrados en las cúpulas; resulta llamativo que  olvidamos siempre nuestra propia capacidad heredada por derecho evolutivo, para adaptarnos de la manera más adecuada posible a las condiciones del entorno, me refiero a un proceso de mapas cerebrales que están a disposición y que contienen las respuestas registradas tras miles de años de éxito.

la abundancia del primer mundo no se reforzó por vínculos de confianza como en el sistema tribal amazónico? la desconfianza general impide al colectivo visualizar la abundancia de recursos circundantes? no es el mercado una suma de percepciones? no depende la comunidad del establecimiento de lazos y relaciones basadas en la confianza? no es el miedo la emoción general el europa? no es la desesperanza aprendida un mecanismo de control social? empoderar las comunidades no generaría un nuevo sistema de gestión? no es el modelo de mercado y capital una oda al individualismo y la sustracción?

como tengo el cerebro del indio feliz, veo en el viejo continente un mar de opciones por capturar, me maravillo por cuanto se ha creado para alimentar los egos y la vanidad porque en su intento ha sumado generaciones enteras, ha encumbrado el arte a lo sublime, ha donado civilizaciones enteras… lamentablemente los rastros de la religión y la opresión siguen registrados en los mapas cerebrales de los europeos que presas de un sistema límbico protector son presas del miedo , la ansiedad y la angustia en base a los registros de conquistas, guerras, hambrunas, invasiones, privasiones, abusos y todas cuantas acciones brutales sea capaz la humanidad de cometer, un secuestro emocional que mantiene paralizado el sistema aún cuando al borde del abismo vive sus momentos de mayor tensión.

confío que la mezcla, y no la xenofobia, permita amalgamar un nuevo sistema de redes conectadas en las rutas neuronales, agudizando la visión abundante del entorno con el aprendizaje resiliente de cada proceso que hemos vivido. estoy convencido que el cerebro del indio feliz no es más que un sistema de conexiones que intuye y decide acertadamente, un cerebro que no difiere de ningún otro, y por tanto en europa también podemos conectar posibilidades que surjan de la misma capacidad creadora y resolutiva que compartimos como especie. un sistema “procomún” alimentado por la renovación de la confianza entre sistemas límbicos que permitan la actividad cortical creativa e innovadora.

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