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la adicción a internet ya es formalmente un desorden psiquiátrico!!!

a partir del próximo año la asociación americana de psiquiatría (apa) incorporará en la edición del dsm – iv (el manual diagnóstico psiquiátrico), incluirá la adicción a internet como uno de los desordenes psiquiátricos susceptibles de evaluación, diagnóstico, tratamiento  y por tanto recuperación y/o curación.

esta estipulación médica ya está generando una serie de reacciones en diferentes  ámbitos, bien sean detractores o promotores de la realidad postdigital en la sociedad. particularmente podría mencionar una serie de síndromes o trastornos psiquiátricos, que han sido objeto de una revisión y exclusión del sistema de catalogación luego de que la apa, producto de la realidad social reconociera que su error. alguien olvida cuando la homosexualidad era una enfermedad mental que se trataba con fármacos de índole hormonal, reclusión hospitalaria,  terapia aversiva, electroshock y en algunos casos lobotomización?

por otra parte, no es menos cierto en base a los resultados de investigación en neurociencia aplicada, que estamos presenciando respuestas a nivel cerebral en usuarios de alta frecuencia y duración de internet, los mismos efectos que se producen en adicciones tan peligrosas como las de la heroína, cocaina, la pornografía, etc. algunos padres habéis compartido en una reunión escolar, o hemos leído noticias en los medios, o hemos conocido directamente casos de personas cuya única manera para relacionarse con el mundo sea internet, o la red, o los videojuegos?

desde mis años de universitario he sido un ferviente reaccionario al empleo del vocablo “normal” y todos sus derivados, en el sentido de que la normalidad es un término derivado únicamente del ejercicio estadístico, una metodología que constriñe el tejido social hacia la media y la moda, sirviéndose de la abolición de la individualidad que se encuentran discriminadas a ambos lados de la campana de gauss. me confieso un abanderado del termino “adecuado” porque en él observo la defensa de la condición individual y su valoración enel contexto que se encuentre, y por tanto, me permite generar opciones de intervención y facilitación a ambos lados de la formula: algunas veces adecuando el funcionamiento del individuo al contexto, y algunas otras reconociendo que el contexto no es el adecuado para la individualidad de la persona.

aún debatimos sobre las razones que justifican la exclusión, la discriminación, el rechazo, el castigo, la agresión y hasta el asesinato de personas en ciertas culturas para catalogarlas como barbarie, y nuestras propias y civilizadas respuestas sobre causales el nuestro mundo civilizado para la xenofobia, la clasificación y en el peor de los casos la negación. sin embargo reconocemos que caminos y nos esforzamos por generar un sistema social inclusivo, tolerante y sobre todo que sea capaz de generar bienestar para todas las personas.

evidentemente tendremos muchas más reacciones y debates sobre esta materia, pero es innegable que un porcentaje de los usuarios de internet ya refieren dificultades en sus habilidades relacionales, sociales y laborales (véase las investigaciones de zimbardo sobre rendimiento escolar y social masculino), pero por otra parte la sociedad postdigital en la que vivimos ya no es la misma que otrora conocíamos (véase prensky y su análisis sobre inmigrantes y nativos digitales). lo que es cierto, al menos por ahora, es que afortunadamente seguimos siendo una especie en constante evolución, por tanto una que sigue obligada a cumplir con el logaritmo darwiniano para perpetuarse en el tiempo, por tanto debemos ser capaces de copiar, seleccionar y variar la mejor combinación de opciones genéticas y meméticas.

huyo despavorido del catalogo y la etiqueta por su contundencia en la eliminación de la diferencia y por tanto del mundo de las posibilidades, pero encuentro indispensable en la ética humana generar los mecanismos que permitan la inclusión de los extremos porque concibo la existencia desde la globalidad, por tanto este hecho solo me genera una serie de nuevas preguntas…

sí internet es la nueva estructura conectiva social, cómo estar conectado a dicho tejido es patológico?

sí la adicción es el síntoma de una alteración bioquímica en el cerebro, no debería la adicción (sea cual fuere su objeto) recibir tal consideración?

sí la tecnología (como señala blackmore) se ha incorporado permanentemente a las personas como una extensión de si mismas(dispositivos móviles, nanotecnología, biónica, gadgets, etc,), se puede considerar la comparativa de que asintiéramos que tenemos demasiado hígado, o demasiado corazón, o demasiado pulmones o demasiado pancreas – cuando es demasiado?

me remito finalmente a mi posicionamiento inicial, huyendo despavorido de la dictadura estadística y de la práctica esotérica; mi guía en esta intrincada transición sigue siendo la misma… qué es lo adecuado para la persona en su contexto?

finalmente quisiera compartir un vídeo que plantea una visión sobre la generación, adjudicación y administración de etiquetas de catálogos… pensad en cuántas consecuencias ha tenido

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